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La ética en la empresa

Publicado el 20 de Agosto del 2017 por Manuel Ramos, Ph.D., Director General de StraTgia


Según Jones, en su obra "Teoría Organizacional", "la ética organizacional se refiere a los valores, las creencias y las reglas morales que establecen la manera apropiada en que los integrantes de una organización se deben comportar unos con otros y también con las partes interesadas de la organización”.

Las empresas, cada vez más, se fijan en la manera de hacer las cosas.  La ética empieza a tomar el lugar que corresponde en el proceso de toma de decisiones.  Esto no es fácil, debido a que los intereses de las diferentes partes de la empresa pueden no ser los mismos.

 

Los accionistas buscan dinero en forma de rentabilidad y del incremento de valor de su empresa.  La dirección de la empresa busca buenos sueldos, bonos y, en algunos casos, poder.  Los colaboradores en la organización pretenden tranquilidad, salarios que les permitan vivir dignamente, posibilidad de desarrollo y estabilidad.  Esto implica que no todos van a estar satisfechos con las decisiones que se tomen, ya que éstas afectan de diferente forma a cada uno.

 

Hay partes interesadas que son externas y que también tienen intereses diferentes.  Lo que sucede con estas partes es que afectan a la dirección de la empresa, los accionistas y los colaboradores.  Por ejemplo: Los clientes pretenden obtener productos diferentes, a un precio adecuado, buen servicio y esto, esforzándose lo menos posible.  Los proveedores aprecian que no haya incertidumbre, ingresos, márgenes altos, una relación a largo plazo y buen trato.  La comunidad busca que se respete sus costumbres, sus tierras, empleo y desarrollo sostenible. Los sindicatos tratan de participar en lo que ganan las empresas. Finalmente, el gobierno intenta que la competencia sea justa, leal, recolectar impuestos y sobre todo que el país se desarrolle. Al igual que con las partes interesadas internas, en este caso, los intereses tampoco son siempre complementarios.

 

Estos intereses encontrados hacen necesario que haya un código de ética claro en las organizaciones. El propósito es evitar que las diferentes partes de la organización busquen el beneficio propio y trabajen en el beneficio común, el de la empresa. Así mismo, este código de ética debe evitar que la empresa y los grupos de interés internos antepongan sus intereses a los de la sociedad, el gobierno y otros grupos de interés externos.

 

Si bien los valores de la organización están relacionados con la forma de trabajar de la misma, el código de ética los reafirma, y establece, claramente, la manera en la que debe comportarse la organización. El código de ética debe estar escrito y debe ser conocido y reconocido por todos en la empresa. El código de ética lo debe leer cada empleado y firmarlo.  Su firma implica que lo conoce, lo entiende, lo respetará y que sus decisiones estarán siempre dentro de dicho código.

 

En este sentido, el código de ética, que antes aparecía en el manual del empleado, ahora se expone en diferentes medios. Los paneles de noticias de la empresa, la página web, las publicaciones que hace la compañía o incluso la pantalla de los monitores, suelen ser medios a través de los cuales se difunde el código de ética en la actualidad. Además, estos códigos de ética empiezan a venir acompañados de normas y procedimientos que les indican a los colaboradores qué hacer en caso observen que la organización o alguien de la empresa no está comportándose de manera ética. Asimismo, las sanciones, también empiezan a ser cada vez más claras.  Adicionalmente, normalmente, estos códigos, las normas y los procedimientos que establecen las organizaciones suelen, incluso, ser más exigentes que las leyes.  En definitiva, muchas empresas ya no se conforman con que los diferentes grupos de interés de la organización conozcan, entiendan y firmen el código de ética; además, le dedican tiempo y los recursos necesarios para capacitar a los colaboradores.

 

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Según Jones, en su obra "Teoría Organizacional", "la ética organizacional se refiere a los valores, las creencias y las reglas morales que establecen la manera apropiada en que los integrantes de una organización se deben comportar unos con otros y también con las partes interesadas de la organización”.

Las empresas, cada vez más, se fijan en la manera de hacer las cosas.  La ética empieza a tomar el lugar que corresponde en el proceso de toma de decisiones.  Esto no es fácil, debido a que los intereses de las diferentes partes de la empresa pueden no ser los mismos.

 

Los accionistas buscan dinero en forma de rentabilidad y del incremento de valor de su empresa.  La dirección de la empresa busca buenos sueldos, bonos y, en algunos casos, poder.  Los colaboradores en la organización pretenden tranquilidad, salarios que les permitan vivir dignamente, posibilidad de desarrollo y estabilidad.  Esto implica que no todos van a estar satisfechos con las decisiones que se tomen, ya que éstas afectan de diferente forma a cada uno.

 

Hay partes interesadas que son externas y que también tienen intereses diferentes.  Lo que sucede con estas partes es que afectan a la dirección de la empresa, los accionistas y los colaboradores.  Por ejemplo: Los clientes pretenden obtener productos diferentes, a un precio adecuado, buen servicio y esto, esforzándose lo menos posible.  Los proveedores aprecian que no haya incertidumbre, ingresos, márgenes altos, una relación a largo plazo y buen trato.  La comunidad busca que se respete sus costumbres, sus tierras, empleo y desarrollo sostenible. Los sindicatos tratan de participar en lo que ganan las empresas. Finalmente, el gobierno intenta que la competencia sea justa, leal, recolectar impuestos y sobre todo que el país se desarrolle. Al igual que con las partes interesadas internas, en este caso, los intereses tampoco son siempre complementarios.

 

Estos intereses encontrados hacen necesario que haya un código de ética claro en las organizaciones. El propósito es evitar que las diferentes partes de la organización busquen el beneficio propio y trabajen en el beneficio común, el de la empresa. Así mismo, este código de ética debe evitar que la empresa y los grupos de interés internos antepongan sus intereses a los de la sociedad, el gobierno y otros grupos de interés externos.

 

Si bien los valores de la organización están relacionados con la forma de trabajar de la misma, el código de ética los reafirma, y establece, claramente, la manera en la que debe comportarse la organización. El código de ética debe estar escrito y debe ser conocido y reconocido por todos en la empresa. El código de ética lo debe leer cada empleado y firmarlo.  Su firma implica que lo conoce, lo entiende, lo respetará y que sus decisiones estarán siempre dentro de dicho código.

 

En este sentido, el código de ética, que antes aparecía en el manual del empleado, ahora se expone en diferentes medios. Los paneles de noticias de la empresa, la página web, las publicaciones que hace la compañía o incluso la pantalla de los monitores, suelen ser medios a través de los cuales se difunde el código de ética en la actualidad. Además, estos códigos de ética empiezan a venir acompañados de normas y procedimientos que les indican a los colaboradores qué hacer en caso observen que la organización o alguien de la empresa no está comportándose de manera ética. Asimismo, las sanciones, también empiezan a ser cada vez más claras.  Adicionalmente, normalmente, estos códigos, las normas y los procedimientos que establecen las organizaciones suelen, incluso, ser más exigentes que las leyes.  En definitiva, muchas empresas ya no se conforman con que los diferentes grupos de interés de la organización conozcan, entiendan y firmen el código de ética; además, le dedican tiempo y los recursos necesarios para capacitar a los colaboradores.

 

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